tu sexualidad como la vivencia de habitar hoy el sexo que eres: un territorio vivo y afectable desde el que sentir, desear amar, narrarte y proyectarte; relacional, sistémica, política, visceral y particularmente tuya

de la confluencia de territorios emergen nuevos paisajes, lenguajes, realidades, proyectos y futuros compartidos donde cuidarse, convivir y seguir construyendo en común mundos más habitables

las formas en las que te encuentras y compartes con quien te vinculas, y todo lo que surge en esa sinergia; relaciones fugaces o sostenidas, que se transforman, se terminan o se redescubren en las múltiples maneras en que el amor cambia con el tiempo

verse, dejarse afectar y llevar por lo que aparece, sin anular, invadir o capturar; en un baile de atrevimientos y sorpresas, de gozos y tropiezos, descubrir cada encuentro como el arte de reconocerse y acogerse al compartirse en vulnerabilidad

un cuerpo digno de explorar y experimentar con sus límites y posibilidades; cuya orografía llena de historias y memoria, relieves de sensaciones, dolores y placeres, pide ser recorrida con ternura y curiosidad

tu reino de fantasía, íntimo y legítimo, con deseos, ficciones y posibilidades que solo ahí encuentran forma; un lugar privilegiado para nutrir tu erótica y explorar sin exigencias la diversidad profunda de tu imaginación

más allá de los mandatos se abre un bosque diverso, frondoso, peculiar y caleidoscópico, donde habitan y se cultivan tus deseos, grandes y pequeños; lleno de recovecos donde buscar, jugar, seducir, tocarse, perderse y descubrirse

un proceso biográfico en el que te despliegas y diferencias, con materiales comunes, aspectos similares y vivencias singulares; siempre en relación, interacción y referencia